Seamos parte de la solución, nuestros ríos nos necesitan. La naturaleza nos da todo, que haremos sin ella, el ecosistema sufre cambios al recibir químicos degradados de pesticidas y basura común, alterando la vida y los beneficios que ofrece.
El líquido vital se acaba o se contamina. Pasos atrás no podemos dar, nos queda tiempo para disminuir el impacto de las afecciones o al menos saber cómo enfrentarlas.
Somos los primeros en destruir cada rincón a donde llegamos, agradezcamos las tierras a donde la maquinaria aún no llega a quitarnos el único árbol de vida que nos da oxígeno.
Dentro de lo ya urbanizado respetemos los horarios de recolección de basura esto para que la misma no vaya a parar a los ríos que son fuente de vida y conservan el balance en el ambiente. También cuidemos de separar la basura adecuadamente para prevenir accidentes dentro del personal técnico encargado de esta labor.
La mejor forma de cuidar lo poco que nos queda para subsistir es siendo recíprocos con la naturaleza.
¡Todos queremos una ciudad limpia!
